Un delantal ligeramente manchado de harina, unas manos gastadas me revuelven el pelo recién cortado y un beso que aterriza en mi mejilla.
Huelo los macarrones con chorizo gratinándose en el horno casi desde el ascensor. Las albóndigas. Las croquetas...
Si Proust tenía una magdalena, yo creo que tengo unos macarrones con chorizo.
Mi abuela me enseñó que la cocina es cuestión de ponerle cariño a las cosas. Supongo que como todo en la vida. Si le pones cariño, todo lo demás viene detrás y es cuestión de tiempo y práctica.
Empiezo este blog para recordar los platos que sé hacer antes de que me ataque el alzheimer,por aprender y practicar con otros nuevos, por ayudar a quienes quieran cocinar y no tengan ni guarra, por obligarme a mejorar mi carta de platos y por el puro gusto de escribir.
No pretendo hacer un libro de cocina ni un site para ser un gran cocinero. Siguiendo con el espíritu de la Fundación Cacheche que patrocina este espacio: "sólo sé que no se nada".
En muchos casos las cosas no tratan tanto de saber hacerlas como de saber disfrutarlas.
La música, la compañía y los 'agredientes' en general son tan importantes como la calidad de lo principal.
De eso va la cocina. Y la vida ¿no?
domingo, 8 de febrero de 2009
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