Lo reconozco. La foto es un desastre. Tanto criticarlas de Gonzalo y ésta es de pena. Prometo otra más
seria pronto.
Nos estamos acostumbrando a quedar los lunes a cenar.
Está fenomenal porque hace los lunes mucho más divertidos.
Don Manuel, Doña Beatriz y un servidor han establecido una especie de concurso de cocina.
Manolo hizo una dorada, Beatriz un salmón y Monsieur Cacheche un plato de carne.
Aunque no era más que un calentamiento, no me gusta perder ni peso y me lo he tomado muy en serio.
De primero, crema de calabaza. De segundo carne con trigueros. De postre sorbete al champán.
El primero y el postre, por conocidos, quedan para ser anotados otro día. Lo mejor, compartir plato y lunes con la 'familia'. Nos ha faltado María. Ya vendrá el lunes que viene.
El plato principal de hoy se compone de los siguientes ingredientes:
Filetes finos de carne de babilla (partidos por Paco del alcampo de Pío XII. Tan majo como Pedro, pero no te cuenta sus infidelidades)
Espárragos trigueros (gesto técnico: oler las puntas. A las madres les encanta. Si huelen a puro campo son perfectas. Si no, no preocuparse, si estuvieran malas, los habrían retirado)
Queso manchego en lonchas
Vino de Oporto
Cinta de cocina (de atar)
Se corta un 25% de cada espárrago. La parte más dura.
Se pasan a una sartén grande con fuego lento y sal gorda hasta que se reblandecen. Los espárragos son como los cacheches. Al principio van de duros, pero con calor y paciencia se vuelven tiernos.
If espárrago igual a blandito, then it's time to prepair the meat.
Se pone la carne como base, se planta el queso encima y dentro tres máximo cuatro espárragos y se ata con el hilo de cocina.
Se ponen los atillos de poco en poco con una pizca de aceite en la sartén y se añade oporto.
El oporto con el calor se reduce: se evapora una parte y otra parte se pega a la carne.
Al cabo de unos tres minutos, la carne está hecha como para comerla y el queso derretido. Es hora de sacar de la sartén con cuidado de no deshacer los atillos.
Después se sirve en una fuente plana lo más grande posible. Colocados en paralelo, con estilo. Por encima se echa la salsa del oporto que ha quedado en la sartén.
Una san miguel selecta me refrescaba mientras me entregaba a la excelsa tarea de preparar la cena.
Para beberlo un vino de crianza suave termina de rematar la mezcla de sabores. Si es de la ribera del Duero, tanto mejor, así el oporto y el vino se reencuentran en el Duero que llevamos dentro los sorianos.
Nombre guay: Ternera triguera con manchego al baño de oporto
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