Primer plato del blog. Tenía que ser pasta.
Probablemente, cuando done mi cuerpo a la ciencia, descubrirán que está perfecto por dentro por la cantidad de pasta que tomo.
El nombre del plato es importante. Es puro marketing.
Es un plato simple y económico pero muy rico. Es ideal para eliminar restos de la juerga del día anterior y aprovechar las perlas de la despensa.
Ingredientes:
400 g de spaghetti normales
2 Latas de atún
1 bote de mayonesa (o se hace la mayonesa)
Agua rica
Media Cebolla
Queso rallado
Aceite, sal y pimienta
Se lava uno muy bien las manos (jabón y agua caliente, estilo cirujano). Si tenemos el pelo largo, nos enfundamos el gorro de cocina. Nos ponemos una coleta. O echamos 5 (cinco) kilos de gomina en el pelo. Todo antes del supercorte de rollo que es un pelo en la comida.
Cocinar da mucha sed. Si haces el plato un domingo post mojitos, te tomas una coca cola (lo que he hecho yo hoy) sino un buen vino tinto.
Se pone el agua a hervir en una olla. Se echa una cucharada de aceite, una pizca generosa de sal y pimienta. Cuando hierve se añade la pasta. Yo la prefiero sin partir. Pero cada uno a su gusto.
Se parte la cebolla muy pequeña para sofreir en la sartén. Si te acuerdas (y tienes) cebolla troceada y partida del mercadona, mejor.
Una película de aceite a calentar en la sartén. Cuando está bien caliente (no antes) se echa la cebolla. Para comprobar si está bien caliente hay 4 métodos:
1) El tiempo (al cabo de 3 ó 4 minutos el aceite suele estar muy caliente. Si no lo está, es que hay que encender el fuego)
2) Poner la mano a cinco centímetros del aceite (riesgo para los amigos del parkinson)
3) Echar un trocito de cebolla a ver cómo suena. Si la sartén grita como cuando sale Messi, es que está caliente
4) Meter el dedo (ideal para masoquistas. El defecto es que da un poco de sabor al plato a cerdo quemado)
Mientras tanto, se va removiendo la pasta para que no se pegue al fondo. Al remover la pasta viene bien canturrear la última canción que recuedas del día anterior. En mi caso un dueto precioso de Carlos Baute y Marta Sánchez.
Cuando la cebolla está casi transparente, se abre la lata de atún y se vierte el mismo sobre la sartén. Se mezcla con la cebolla con gracia. Cuando está bien mezclado se echa un chorrito de vino blanco (medio vaso ya es mucho). La sartén grita un poco (y salpica). Se baja un poco el fuego y se mezcla bien. Parte del alcohol se pira y parte se pega al atún y a la cebolla.
A los nueve minutos, más o menos, depende de la fuerza del fuego y de la pasta, se saca y se escurre. Un rápido remojón para darle frescura y se escurre de nuevo y a la fuente.
Se añade el combinado de cebolla y atún y un bote de mayonesa. Se mezcla con cariño (sin ponerse perdido) y se sirve.
Queda guay con un poco de queso rallado. Siempre que no lleve en la nevera desde las olimpiadas de Barcelona, como era el caso del mio.
Se debe de tardar unos quince minutos desde la puesta del delantal hasta la mesa. Es muy apañado y tiene proteínas, vitaminas y esas cosas para tener buena memoria. Y no sé qué más que se me ha olvidado :-)
Posible nombre guay:
Spaghetti con atún a la menorquina
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